viernes, 28 de noviembre de 2008

Obrerón, el rey de las hadas, se ha peleado con su mujer, la reina Titania y le pide a Pac,
un duendecito travieso, que le consiga una pósima para volver a enamorarla. Esa pósima,
colocada en los ojos de Titania, haría que ella se enamorara irremediablemente del primer
hombre que viera al despertar. La que tomara esa póisia sentiría una pasión incontrolable
por la primera persona que viera. El hechizo del hada los hizo caer en confusión y atracciones
inesperadas, nadie podía creer lo que pasaba. Tan poderoso era el hechizo que las jóvenes
se sentían atraídas por hombres a los que nunca habían mirado de esa manera.
Y Pac entendió que la princesa, a pesar de amar a otro, podía bajo los efectos del hechizo olvidarlo
para enamorarse de alguien más.

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