miércoles, 29 de abril de 2009

Si a la vida.

La tierra está agonizando y hay que inventar un tiempo nuevo y distinto que la pueda salvar. Es hora de hacer el cambio, es hora de reaccionar, TÚ corazón puede ayudar. Hay un viaje que va comenzar, hoy hay que jugarse y no fallar. Y mi corazón va sin dirección, mi equipaje sólo lleva amor. Si mi corazón va sin dirección, vamos juntos, eso es lo mejor. En la tierra hay que salvar la paz. Hoy nos toca al mundo rescatar de cada traición, de cada ambición para que la vida sea mejor. Si mi corazón va sin dirección vamos juntos vos y yo.
Para sentir hay que vivir, hay que soltar, hay que partir, hay que volver a empezar y amar así. Y si te vas, si te perdés, si te buscas, si te encontrás. Mirá que todo ya está en vos, salva tú llave, tu corazón.
Las heridas se van a curar, hay que echar raíces y volar. Deja el miedo atrás, vamos a intentar nuestra vida libre de verdad. Si mi corazón va sin dirección vamos juntos vos y yo.

domingo, 5 de abril de 2009

New moon.

[...] Cada palabra sonó separada y clara.
Sacudí la cabeza de un lado a otro mecánicamente, intentando aclararme. Esperó sin mostrar ningún signo de impaciencia. Me lelvó unos minutos volver a estar en condiciones de hablar.
-Vale -dije-. Voy contigo.
-No puedes. Bella. El lugar adonde vamos... no es apropiado para ti.
-El sitio apropiado para mi es aquel en el que tú estés.
-No te convengo, Bella.
-No seas ridículo -quise sonar enfadada, pero sólo conseguí parecer suplicante-. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
-Mi mundo no es para ti -repuso con tristeza.
-¡Lo que ha ocurrido con Jasper no ha sido nada, Edward, nada!
-Tienes razón -concedió él-. Era exactamente lo que se podía esperar.
-¡Lo prometiste! Me prometiste en Phoenix que siempre permanecerías...
-Siempre que fuera bueno para ti -me interrumpió para rectificarme.
-¡No! ¿Esto tiene que ver con mi alma, no? -grite, furiosa mientras las palabras explotaban dentro de mi, aunque a pesar de todo seguían sonando como una súplica-. Carlisle me habló de eso y a mi no me importa, Edward. ¡No me importa! Puedes llevarte mi alma, porque no la quiero sin ti, ¡ya es tuya!
Respiró ondo una vez más y clavó la mirada ausente en el suelo durante un buen rato. Torció levemente los labios. Cuando levantó los ojos, me parecieron diferentes, mucho más duros, como si el otro líquido se hubiese congelado y vuelto sólido.
-Bella, no quiero que me acompañes -pronunció las palabras de forma concisa y precisa sin apartar los ojos fríos de mi rostro, observándome mientras yo comprendía lo que me decía en realidad.
Hubo una pausa durante la cual repetí esas palabras en mi fuero interno varias veces, tamizándolas para encontrar la verdad oculta detrás de ellas.
-¿Tú... no... me quieres? -intenté expulsar las palabras confundida por el modo como sonaban, colocadas en ese orden.
-No.
Le miré, sin comprenderle aún. Me devolvió la mirada sin remordimiento. Sus ojos brillaban como topacios, duros, claros y muy proundos. Me sentí como si cayera dentro de ellos y no pude encontrar la palabra que había pronunciado.
-Bien, eso cambia las cosas -me sorprendió lo tranquila y razonable que sonaba mi voz. Quizás se debía al aturdimiento. En realidad, no entendía lo que me había dicho. Seguía sin tener sentido.
Miró a lo lejos, entre los árboles, cuando volvió a hablar.
-En cierto modo, te he querido, por supuesto, pero lo que pasó la otra noche me hizo darme cuenta de que necesito un cambio. Porque me he cansado de intentar ser lo que no soy. No soy humano -me miró de nuevo; ahora, sin duda, las facciones haladas de su rostro no eran humanas-. He permitido que esto llegara demasiado lejos y lo lamento mucho.
-No -contesté con un hilo de voz; empezaba a tomar conciencia de lo que ocurría y la comprensión fluía como ácido por mis venas-. No lo hagas.
Se limitó a observarme durante un instante, pero pude ver en sus ojos que mis palabras habían ido demasiado lejos. Sin mbargo, él también lo había hecho.
-No me convienes, Bella.
Invirtió el sentido de sus primeras palabras, y no tenía réplica para eso. Bien sabía que yo no estaba a su altura, que no le convenía.
Abrí la boa para decir algo, pero volví a cerrarla. Aguardó con paciencia. Su rostro estaba desprovisto de cualquier tipo de emoción. Lo intenté de nuevo.
-Si... es eso lo que quieres.
Se limitó a asentir una sola vez.
Se me entumeció todo el cuerpo. No notaba nada por debajo del cuello.
-Me gustaría pedirte un favor, a pesar de todo, si no es demasiado -dijo.
Me pregunté qué vería en mi rostro para que el suyo se descompusiera al mirarme, pero logró controlar las facciones y recuperar la máscara de serenidad antes de que yo fuera capaz de descubrirlo.
-Lo que quieras -prometí, con la voz ligeramente más fuerte.
Sus ojos helados se derritieron mientras le miraba y el otro se convirtió una vez más en líquido fundido que se derramaba en los mías y me quemaba con una intensidad conmovedora.
-No hagas nada desesperado o estúpido -me ordenó, ahora sin mostrarse distante-. ¿Entiendes lo que te digo?
Asentí sin fuerzas.
-Lo haré -murmuré.
El pareció relajarse, pero sólo un poco.-Te haré una promesa a cambio -dijo-. Te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo intergiera para nada. Será como si nunca hubiese existido.

sábado, 4 de abril de 2009

[...]

Estamos tan cerca, estamos tan lejos, compartimos todo y a la vez tan poco. Y no es que me importe sentirte a mi lado, pero es tan difícil ésto que ahora siento. Amor de engaño; digo te odio, miento, te extraño. Amor prohibido; busco perderte y más te amo. Amor, ¿no ves? Me estás matándo, mi corazón está sangrando. Estamos tan solos, tan apasionados; nos deseamos tanto y hay tanto rechazo. Y no es que no sienta tu piel en mis manos. Ganas de gritarte cómo yo te amo. Amor de engaño; digo te odio, miento, te extraño. Amor prohibido; busco perderte y más te amo. Amor, ¿no ves? Me estás matándo, mi corazón está sangrando.
Miento, te extraño.