Hay tres cosas de las que estoy completamente segura.
viernes, 27 de febrero de 2009
viernes, 20 de febrero de 2009
¿Qué es extrañar?;¿Quién merece ser extrañado?
Hoy me pregunté... ¿Qué es extrañar? Y... ¿Quién merece ser extrañado?
Extrañar es necesitar que esa persona esté, verla, sentirla, escucharla o en su defecto, olerla.
Es carecer de la presencia de esa persona que nos reconforta, es pensar en frases que dijo, en sonrisas que me dió.
Es imaginar a la persona en nuestro mejor encuentro y desear con ganas dolorosas, poder revivirlo. Extrañar es lamentar no tenerlo cerca; es saber que está lejos, es convencerse que va a venir.
Extrañar es confirmar qué importante es esa persona en nuestras vidas, confiramr que la modificaba, que me hacía, de una forma u otra ser quién soy, Aunque esté cerca o lejos; aunque la vea mañana o nunca más. Pero a quién extrañar... eso es complicado y simple a la vez. Hay algunos que se ganan esta sensación que te duele cuando faltan y otros que extrañarlos es sufrirlos y lamentar que no se merecen que uno se entristezca cuando ya no están. Extraño al que conmigo es sincero, y se interesa; extraño al que me quiere, al que le confió y al que confía. Extraño al que por desgracia falta.
Extrañar es necesitar que esa persona esté, verla, sentirla, escucharla o en su defecto, olerla.
Es carecer de la presencia de esa persona que nos reconforta, es pensar en frases que dijo, en sonrisas que me dió.
Es imaginar a la persona en nuestro mejor encuentro y desear con ganas dolorosas, poder revivirlo. Extrañar es lamentar no tenerlo cerca; es saber que está lejos, es convencerse que va a venir.
Extrañar es confirmar qué importante es esa persona en nuestras vidas, confiramr que la modificaba, que me hacía, de una forma u otra ser quién soy, Aunque esté cerca o lejos; aunque la vea mañana o nunca más. Pero a quién extrañar... eso es complicado y simple a la vez. Hay algunos que se ganan esta sensación que te duele cuando faltan y otros que extrañarlos es sufrirlos y lamentar que no se merecen que uno se entristezca cuando ya no están. Extraño al que conmigo es sincero, y se interesa; extraño al que me quiere, al que le confió y al que confía. Extraño al que por desgracia falta.
miércoles, 18 de febrero de 2009
El hombre que amo tiene el alma color cielo y los ojos color miel, una boca grande y dulce que sólo tiene palabras para hacerme poner bien. También un cascabel dentro de su corazón, siento que lo escucho donde estoy. El hombre que amo siempre sabe un tiempo antes lo que le voy a decir; necesita de mis besos, necesita de mis brazos, siempre pendiente de mi... Y tiene un resplandor que ilumina la avenida, y cuando me acaricia... me da vida. El hombre que amo dice que nuestros fracasos nos ayudan a crecer. Si hoy no alcanza lo que tengo cuando tenga entenderemos lo que nos costó tener. Y siempre me repite que no baje la guardia, afuera nos espera otra batalla.
Nunca conocí un amor así que pueda llevarme tan alto, alto hasta llegar, más alto que el sol, y ver pequeño el universo.
Gracias por tu amor, gracias por estar, gracias por amarme.
Nunca conocí un amor así que pueda llevarme tan alto, alto hasta llegar, más alto que el sol, y ver pequeño el universo.
Gracias por tu amor, gracias por estar, gracias por amarme.
miércoles, 11 de febrero de 2009

Suavecito me pusiste todo en su lugar, suavecito, como un juego para armar. Empezaste corrigiendo males al azar, como el barro, el alfarero, como brisa de aguacero, conquistaste... suavecito. Colocaste besos justamente en su lugar... suavecitos, medicina para curar las heridas que dejó el pasado sin sanar. Y en el caos del infierno instalaste tú gobierno, y arrasaste... suavecito.
Suavecito... fuiste casi imperceptible, sin prisas, de a poquito, colocaste tu bandera inamovible. Suavecito... fuista tan demoledor. Pasito con pasito. Tu paciencia arrolladora me salvó... suavecito.
Suavecito fue ganando con saber perder, suavecito, sin afanes de poder. Con la calma que viene del tacto de mujer, como huella de gaviota, como se forma una gota, me atrapaste... suavecito.
Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor, me peleaste sin nada a tu favor. Con la suavidad que se mueve un rumor, como el paso de un anciano con paciencia de artesano; me salvaste... suavecito.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

