miércoles, 14 de enero de 2009

No se sentía dolida, estaba embroncada. No podía entender por qué si supuestamente él decía que la quería no podía estar en su compañía. Había amor, de parte de ella muchísimo, de parte de él decía lo mismo, pocas veces, aunque las últimas lo vino haciendo muy seguido. A ella eso la llenaba por completo. Se demsotraban poco y nada; ya que no se veían nunca. En ocho meses lograron verse nada más que cinco veces, parecía que la suerte estaba en su contra y la casualidad no quería que sus caminos se cruzen, ¿será porque en el libro de sus vidas esté escrito así? Sea como sea, no se veían lo suficiente y lo que pudieran verse, y eso fue la causa del fin de ocho meses de felicidad completa (y una que otra lagrimita) para ella.
Siempre tuvo la idea de que cuando hay amor todo se puede, pero éste hecho hizo que esa idea se derrumbara poco a poco.
Ahora se siente mal, después de unos días donde si habla con el es para seguir cortando lo poco que queda de esa relación que repartió tanta alegría, vive pensando en él (no quiere decir que antes no haya sido así) sueña, cualquier cosa que haga trae con ella algún recuerdo de él, lee sus mensajes (esos que tanto le gustaron) todas las noches antes de ir a dormir, siente que así lo tiene más cerca, aunque sabe que eso es en su imaginación nada más.
De algo está muy segura, algo, aunque sea lo más mínimo, él la quizo; si no no entendería cómo hizo para aguantar tanto tiempo.


(qué linda que es la tercera persona)

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