martes, 20 de enero de 2009

Extrañándote...

¿Se puede extrañar algo que todavía no pasó? ¿Extrañar es simplemente añorar momentos vividos, o es desear vivir lo que todavía no pasaron? ¿Hay un tiempo reglamentario para que se pueda comenzar a extrañar, o se puede extrañar la ausencia después de sólo un momento?
Creo que crear ilusiones de lo que uno desea que alguna vez sea un hermoso recuerdo es una manera anticipada de extrañar lo que aún no tenemos. Creo que recordar intensamente los recuerdos felices es estar deseando que puedan repetirse. Creo que extrañar es simplemente el sentimiento latente de algo que sucedió, no importa por cuanto tiempo, suficientemente significativo para que quede vivo, respirando, deseando, esperando volver a aparecer. Un lugar, una persona, un espacio, un tiempo. Todo junto. Todo por separado. Es el hueco, el vacío, la falta, la carencia, la necesidad. Es sencillamente desear algo que no está... esté.
Se puede extrañar con una sonrisa, con esperanza, con desazón, con dolor, con angustia, con lágrimas, con asfixia, con pudor, con remordimientos, con culpas, con locura, con pasión, con desgarro, con ansiedad, con amor.
Y también sin consuelo, sin razones, sin permiso, sin respuestas, sin saberlo, sin esfuerzo, sin ganas, sin decirlo, sin saberlo, sin asumirlo, sin quererlo.
Entonces, otra manera de decir te extraño es decirle a alguien: ojalá estuvieras aquí para colmar este vacío. Este infinito espacio en que quisiera que estés. Fundando recuerdos que añorar en el futuro. Porque sé que fueron breves los momentos en los que acué tus besos, caricias, sonrisas, miradas, abrazos, encuentros. Pero también sé que hoy comienzo a extrañar todos aquellos que podríamos estar viviendo mientras no estés aquí. Mientras te siento lejano. Mientras espero que sólo por un tiempo, no estés conmigo.

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