No me obligues a pedirte que te alejes de mí si me ahogas con tanto amor de repente. Me notas rara y no es que ya no te quiera, pero cada amor tiene su tiempo y éste sólo duró un instante. Ese tonto, estúpido y absurdo momento en el que pensé que podías a llegar a cambiar por mi. No me escuches si te grito, dame aire, dame tiempos,y aunque te muerda la muñeca; nunca me sueltes la mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario