No, no intentes disculparte, no juegues a insistir; las excusas ya existían antes de ti. No, no me mires como antes, no me hables en plural, la retórica es tu arma más letal.
Voy a pedirte que no vuelvas más, siento que me dueles todavía aquí adentro, y que a tu edad sepas bien lo que es romperle el corazón a alguien así.
sábado, 18 de julio de 2009
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